martes, 11 de noviembre de 2008

LOS PASOS QUE HAY QUE DAR PARA SUBIR AL CIELO








Por: Andrés Kardona, c.social y periodista.

No importa si el día está gris o está claro. Lo realmente importante es llegar al centro de la ciudad de Medellín donde dicen la vida pasa más rápido, se ven más cosas y está la verdadera esencia de la gente paisa. Allá por uno de los costados de la estación Prado del Metro, parquean las busetas que esta vez nos llevarán directo al cielo. No son muy cómodas pero dan la mejor bienvenida que te hayan hecho alguna vez. El confort se siente cuando estás dispuesto a conocer la otra cara de tu territorio. Cuando estás seguro que hay algo más allá de lo que puedes contar.

Luego de varios minutos de espera, el conductor decide arrancar hacia el paraíso. Un destino que no está escrito en la Biblia y quizá el directorio no pueda indicar aún su dirección. Pero expertos en el tema, dicen que sólo basta abrir bien los ojos y sentir el olor de Manrique Oriental.

Es precisamente en el barrio más alto, donde los sueños también se cumplen y donde la gente te hace sentir como en casa. No hay limosinas, mansiones, ni restaurantes lujosos, pero sí hay miles de sonrisas de niños que juegan y el abrazo de una comunidad que te da la bienvenida como si fueras uno más de esta gran familia llamada Medellín.

Por estrechos caminos se llega a La Cruz. Un extenso terreno que ha sido habitado, en su mayoría, por personas desplazadas que encuentran allí la oportunidad de seguir adelante. Quizá no con excelentes condiciones, pero con la certeza que mañana será un día mejor. Aunque en varias ocasiones, el inestable suelo les haya jugado una mala pasada y de paso les presentara a su terrorífica amiga, la muerte.

Hacia el lado izquierdo de las puertas de La Cruz, hay un largo camino que conduce a la inocencia, la ingenuidad y el lugar donde muchos niños aprenden a vivir. Se trata de la Guardería Semilla de Paz, campo donde las semillas se siembran para algún día recoger sus frutos. Hasta allí han llegado dos chicas de la Universidad Pontificia Bolivariana, que al igual que yo, buscan conocer la vida desde otro punto. Buscan ver los problemas y desean dar soluciones, desde su trabajo, a una comunidad con ganas de hacer parte de esta gran ciudad. La misma que se ha caracterizado por su empuje y fuerza en los momentos más difíciles.

Una ciudad que ve crecer personas que quieren cambiar la calidad de vida. Una ciudad que merece ser ciudad porque es para todos. Una ciudad que desde ese rinconcito, tiene las escaleras más largas y más altas para subir al cielo.

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GUARDERÍA SEMILLAS DE PAZ: DONDE LAS SEMILLAS CRECEN Y SE CONVIERTEN EN FRUTOS.





Por: Andrés Kardona, c.social y periodista.


La guardería Semillas de Paz está ubicada en el barrio La Cruz, Manrique nororiental y acoge alrededor de 190 niños que habitan la zona. Los beneficiados están en un rango de edad entre los tres y seis años y asisten a una jornada diaria repartida entre lo académico y lo dinámico.

La institución educativa tiene un convenio con la Fundación Bertha Martínez pero su administración está a cargo de la Fundación Carla Cristina, que dispone de la labor de 12 docentes, una Directora y tres personas del servicio. Estas personas no viven en la localidad pero llegan hasta allí para acompañar el proceso de los niños.

Hasta esta guardería han llegado las dos arquitectas Juliana Piedrahita y Stephany Ocampo, estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, quienes tienen en sus manos llevar a cabo un proyecto que beneficie la estadía de las criaturas. El trabajo consiste en ampliar el plantel, adecuar algunos espacios, y así, permitirles el ingreso a más niños del sector.

“Estamos ubicados en una zona de alto riesgo y peligros. Además a veces el espacio sirve de albergue a familias cuando hay derrumbes. La intervención de las chicas es buena y confiamos en su conocimiento”, comenta Ruth Ríos, docente de la guardería.

Elizabeth Velásquez dice “Es necesario que se hagan estas reformas porque es una zona que se está recuperando del conflicto y aquí los niños están seguros”.

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PROYECTO PILOTO Y TALLER DE PRÁCTICA SOCIAL DE ARQUITECTURA (SERVICIO CIVIL UPB).


Por: Luz Amparo Bernal, profesora y coordinadora del Servicio Civil en Arquitectura UPB.

Desarrollando uno de los énfasis del Proyecto Educativo Institucional (PEI) de la Universidad, relacionado con la flexibilidad curricular y la integración disciplinar, se propone vincular a los estudiantes de Comunicación Social y de Arquitectura que cursan las cátedras de Comunicación para el Desarrollo y la Práctica Social de Arquitectura en un proyecto de intervención en comunidad conjunto, en el cual se brinden espacios de aplicación académica para cada disciplina y, lo más importante, se potencialice el impacto y la proyección social que a través del Servicio Civil, logra la Universidad Pontificia Bolivariana en la actualidad.

El objetivo general es afianzar el impacto positivo que históricamente ha alcanzado la labor de proyección social ejecutada por el Servicio Civil de la Facultad de Arquitectura, a través de la integración de un componente social en el proceso y de la generación de documentos memoria que den cuenta de las transformaciones, logros y dificultades de un proyecto de esta índole.

Otros objetivos son:

1. Generar un espacio de diálogo y construcción interdisciplinaria para los estudiantes de Comunicación Social y de Arquitectura que cursan las cátedras de Comunicación para el Desarrollo y la Práctica Social de Arquitectura.

2. Afianzar al Servicio Civil y sus actuales protocolos de intervención, generando procesos de tipo multidisciplinar que integren las acciones técnicas y las sociales.

3. Producir un documento memoria del proceso de intervención conjunta desarrollado por el equipo, en comunidad.

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INTERVENCIÓN ARQUITECTAS UPB


El Servicio Civil de la Universidad Pontificia Bolivariana, tiene una misión para los estudiantes que les cambia la vida y también demuestra que su profesión puede tener un lado social.

La idea es que cambien y mejoren un lugar específico (casa, jardines infantiles, ancianatos, parroquias) o también que adapten un proyecto para que cumpla con las normas que requiere la licencia de funcionamiento.

El problema que tiene el Jardín Infantil Semilla de Paz, es que necesita una licencia para poder recibir la ayuda de la Fundación Carla Cristina y el proyecto del Municipio. La licencia se puede pedir y adquirir llevando a la Curaduría 4, los planos, la ficha catastral y el predial del Jardín.

“Nosotras comenzamos con el levantamiento de la Fundación en planimetría, verificando en éstos la funcionalidad de los espacios. Allí comprobamos que el proyecto tiene varios problemas de diseño. Además el terreno es de mejoramiento integral, donde por normativas, no es viable para el sustento de una institución.” cometan Juliana Piedrahita y Stephany Ocampo, las estudiantes encargadas de dicha reforma.

“El secretario del la curaduría 4, en su asesoría, nos aconsejó que pasáramos este proyecto en curaduría, no como institucional, sino como equipamiento comunitario, siendo viable como educación no formal”, continúan explicando su labor las arquitectas.

Ellas también realizaron algunos cambios en las instalaciones del Jardín, tales como:-Cubierta en las escaleras, para que los niños no se mojen.-Ventilación en varias partes del proyecto.-Planteamiento de la cocina y comedor.-Acceso a gran escala en el comedor.-Baño para discapacitados, como lo requiere la norma.-Patio para la recreación de los niños.

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FUNDACIÓN CARLA CRISTINA, CONSTRUYENDO SONRISAS.


Por: Amalia Cadavid Muñoz, c. social y periodista.

Más de 150.000 niños de escasos recursos en edad preescolar, han sido los beneficiados con educación y alimentación, gracias a la Fundación Carla Cristina.

El barrio Las Violetas en Belén, fue el encargado de ver el nacimiento de la Fundación sin ánimo de lucro, que lleva 45 años en la misma labor de construir sonrisas en el país.

Solina Gallego Fernández, fue la fundadora de la Institución y también de Ximena Rico, otra fundación encargada de recoger a los niños de la calle y brindarles alimentación y educación, hasta los 16 años.

El sueño de Solina Gallego, en la actualidad cuenta 16 Jardines Infantiles, 8 Hogares Infantiles ICBF, 2 Corporación Pro Marginados - FENALCO Solidario y 2 Hogares Agrupados hacen parte de esta organización.

“Lo único por lo que nosotros luchamos y trabajamos diariamente es por la alegría de la infancia”, asegura Cecilia Guil directora de la Fundación Ximena Rico.

Para mayor información sobre la Fundación Carla Cristina, dirigirse al link http://www.carlacristina.org/


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COMENTARIOS ARQUITECTAS




Juliana Piedrahita Piedrahita y Stephany Zapata Ocampo.

(Séptimo semestre de arquitectura UPB).


La labor de nosotros como arquitectos en estos barrios es muy satisfactoria, ya que estas personas no tiene los recursos para contratar nuestros servicios para el diseño de estas fundaciones, por lo que los proyectos tienen tantos problemas para el cumplimiento de las normativas.

No nos queda más que agradecerles a mis profesores de Servicio Civil por la oportunidad de colaborarles con esta labor; a los estudiantes de comunicación social por ser participes de este proyecto; y, a la gente de la fundación por proporcionaron toda la ayuda necesaria, para que esta experiencia fuera agradable para nosotras y así no afectáramos las actividades comunes del jardín.



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COMENTARIOS C. SOCIALES Y PERIODISTAS




Amalia Cadavid y Andrés Kardona.

(Sexto semestre de comunicación social y periodismo UPB)

Fue un trabajo que nos lleno de esperanza, alegría y muchos conocimientos sobre la importancia de aprender a trabajar con diferentes disciplinas y también el saber trabajar con comunidades que necesitan la intervención de los comunicadores.

Agradecemos la idea de este proyecto, a los asesores respectivos, a las estudiantes de arquitectura, a la comunidad del Barrio La Cruz y a todas las personas vinculadas en este proyecto.


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